¿Y quien les dice que no?

Laura y Edgar nos anunciaron que se casaban hace más de un año y la noticia nos llenó de alegría. Debo confesar que en parte me lo imaginaba. Sabía las ganas y la ilusión que le hacía a Laura. Y sabía que acabaría convenciendo a Edgar con una de sus sonrisas. Cuatro días antes de que acabara 2015 nos pusimos manos a la obra y preparamos una sesión de fotos informal y con un objetivo claro: conseguir una foto en la que saliera la pareja, pero sin que se les viera mucho. ¿Raro, verdad? Son cosas que pasan cuando al 50% de la pareja le gustan las fotos y al otro 50% le entra la vergüenza ante la cámara. Hay que buscar el punto medio.

 

 

Hice varias fotos que no respondían a esta premisa inicial, por gusto y porque realmente Edgar y Laura salen siempre bonitos. Para la invitación escogieron las siguientes:

 

El lema lo tenían claro: Just say yes. A partir de esa foto empezamos a diseñar la invitación. Sencilla y clara, pero llena de detallitos.

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Para el montaje de la invitación usamos unas cajitas de color kraft en las que pusimos diferentes elementos: una bolsita de confetti y otra con unas chuches. Y para acabarla la cerramos con una cuerda blanca y dorada y enganchamos el cartelito con los nombres de los invitados. Nos costó un par de días hacer el montaje de las 150 invitaciones, pero el resultado les encantó y las horas que pasamos juntos fueron muy divertidas.

 

 

¡Qué ganas de que llegue el 2 de julio para celebrar lo mucho que se quieren estos dos! Y es que cuando me entregaron la invitación, dije sí. ¿Y quien les dice que no?